viernes, 20 de abril de 2018

La rinitis y su tratamiento homeopático. Dr.Estéban B.Sánchez

La rinitis y su tratamiento homeopático. Dr.Estéban B.Sánchez

La rinitis y su tratamiento homeopático
Dr.Estéban B.Sánchez


Es muy frecuente atender en nuestros consultorios, pacientes con rinitis alérgica, los llamados resfriados comunes de repetición frecuente o de estado permanente, que en unos aparece o se acentúa durante el invierno, en otros en primavera, por los cambios de tiempo o por los más variados agentes alergénicos; pero donde el factor predisponente o terreno constitucional es el elemento siempre presente para que la rinitis se exteriorice como tal.-
Es también muy frecuente que las características propias de este padecimiento sean parecidas en muchos de los enfermos que las presentan, cosa por demás lógica, ya que es la inflamación de la mucosa nasal la comprometida y los síntomas también tengan similitud de aspecto, pero siempre, si sabemos interrogar minuciosamente y con espíritu investigador hacemos un estudio profundo de los signos propios que presenta el enfermo y de los síntomas que nos relata estar padeciendo, sin lugar a dudas sabremos encontrar esa diferencia que lo individualiza y nos permite realizar una prescripción semejante.-
Al decir prescripción semejante, significa que la totalidad sintomática del paciente, referido al remedio, debe guardar una relación que los identifique, eso es lo que nosotros llamamos Primera Ley de la Curación o de la Semejanza, y lo que le valió el nombre de Homeopatía a este sistema terapéutico, de Homoios, parecido o semejante, Patos, sufrimiento o padecimiento, no enfermedad, que como tal no es aceptada, ya que la sintomatología que presenta todo enfermo es propia de él y no de la que se da en llamar “su enfermedad”, puesto que no existen como dijera en otras oportunidades, dos enfermos iguales, por lo tanto no podemos jamás decir que presentan enfermedades idénticas, eso sería contradecirnos en nuestras apreciaciones.-
La llamada Rinitis Alérgica, en la gran mayoría de los casos no es más que la exteriorización de los distintos estados de ánimo por los que atraviesa cada individuo enfermo, es lo que podríamos llamar una válvula de escape que permite liberar su angustia, su ansiedad o su conflicto psicológico.- Así es en efecto, cuantas veces nos relatan que sus síntomas aparecen o se acentúan con cada contrariedad o disgusto, independientemente de los agentes tanto químicos como físicos que otras veces los hacen aparecer o los agravan.-
El tratamiento Homeopático contempla en cada caso el origen, los factores desencadenantes y el terreno constitucional específico, haciendo en cada uno de ellos un historial clínico propio y peculiar que nos conduzca a la elección del remedio semejante que lo llevará a la curación definitiva.-
Desde las rinitis recientes, hasta las más crónicas por su tiempo de evolución, desde las que se conservan como una simple inflamación de la mucosa nasal, hasta las complicadas con sinusitis u otras concomitantes respiratorias como la faringitis, laringitis, bronquitis y hasta los cuadros de fatiga y mal asmático, todas son factibles de ser superadas gracias a la acción curativa del remedio homeopático semejante indicado, por guardar una relación íntima entre el diagnóstico clínico correcto y el diagnóstico terapéutico del remedio homeopático semejante.-
Y cuando arribamos a ese diagnóstico terapéutico que un correcto interrogatorio nos confirma como el indicado en este preciso momento, sumamos a la acción curativa de ése remedio homeopático semejante, la función dinámica del Autohemonosode Dinamizado que emplea la propia sangre del paciente, extraída del pulpejo del dedo y a la vez el Autouronosode dinamizado realizado con una muestra de la propia orina del paciente.- En ambos casos empleando siempre la dinamización más adecuada al cuadro clínico que presenta el enfermo y que nos llevará a la curación de su totalidad que es en definitiva la finalidad perseguida por todo avezado profesional que logra un diagnóstico y tratamiento del “enfermo todo”, por aquello que tanto pregonamos en medicina de que “no hay enfermedades sino enfermos” y es a éste en definitiva, al que debe ir dirigido todo buen tratamiento curativo.

Dr. Estéban B.Sánchez


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